domingo, 10 de abril de 2016

Recuerdo



Yo renuncié a la florida
 locura de aquel amor.
¡Mas no renuncié al dolor
de esta herida!
Señor: llévate la miel
de mi ardor de juventud:
mas la flor de esta inquietud
no te la lleves con él:
que aquel infinito ardor
de mi pasión encendida
fue mi primera medida
de tu grandeza. Señor.
Señor: estuve tan loco 
del amor… que de un modo blando 
será mejor ir curando 
el corazón, poco a poco. 
No se hace el halcón airado, 
Señor, tan pronto paloma… 
de esta rosa que te he dado 
deja que quede el aroma 
de un recuerdo deshojado.

José María Pemán 


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