Ayer nos dajaba el gran actor Alfredo Landa. Empecé a interesarme por su trabajo en la última década, gracias a las películas de José Luis Garci, uno de mis directores cinematográficos preferidos. Si bien, mi admiración por el actor creció al conocer su valentía al expresar sus ideas en un momento en que imperaba "el movimiento de la Zeja", a pesar de lo que implicase en ese campo profesional ir contra corriente.
Me gustó especialmente su entrañable interpretación en la deliciosa película Historia de un beso.
Desde aquí, este pequeño homenaje a un grande de la escena española:
