jueves, 1 de octubre de 2015

Romance de los siete pecados capitales

“Me duele España; ¡soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo!”
Miguel de Unamuno, 1864-1936.


(A la estulta alcaldesa que ni de pedicura sabe).


Walter Zuluaga: Al paso del mayoral


Tarde abajo, el mayoral 
de los siete toros negros 

 va sorbiéndose en un triste 
rojo crepúsculo lento. 

Zahones de hipocresía 
lleva, y por pica el deseo: 
con azahar de inocencia 
tienen los estribos hechos. 

Los toros con siete lunas 
van corneando los vientos: 
jazmines de barba espesa 
tirando van contra el cielo. 

«¿A dónde vas mayoral?» 
«A tu corazón los llevo». 

Prepara tu mariposa 
de seda y luz para el juego, 
sácale filo a tu espada 
con pedernales de miedo 
¡Fina viene de pitones 
la luna de un mal deseo! 

¡Brava corrida, la tarde 
aquella de mi tormento! 
y seda morada, en medio. 
Yo con la espada y la duda.
Contra mí, siete deseos. 

Me rozaron en la carne 
las siete liras de huesos. 
Geranios de sangre fresca 
mis alamares prendieron. 
Me salpicaron de espuma.
No me llegaron al cuerpo. 

Cuando la tarde sorbía, 
rojo, el crepúsculo lento, 
por los prados, ya sin toros 
luz de aurora en el sombrero 
sin espuela y sin estribos 
llegaba el Mayoral Bueno. 
Vendas de seda traía 
y aceite de olivos nuevos; 
arena fresca en las manos 
para enarenar el ruedo. 

«¿A dónde vas, mayoral?» 
«A tu corazón los llevo». 

José María Pemán.


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