jueves, 23 de junio de 2011

El mar

Eduardo Chillida: Peine de los vientos.

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.

El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.

No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

¡Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Pablo Neruda

domingo, 12 de junio de 2011

Mar


Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada...!

Manuel Machado, Ocaso


jueves, 26 de mayo de 2011

El Moldava


El río Moldava es el río más largo de la República Checa. Nace en la Selva Bohemia, transcurre por Praga, para confluir con el Elba. Pero también es el título de un poema sinfónico del compositor checo Bedrich Smetana (1824-1884), incluído en su obra Mi patria.

Como Beethoven, Smetana también perdió el sentido auditivo. Pero eso es una historia para que se cuente en el blog Medicina y arte (si es que el dr. Doña no la ha hecho ya, claro).
Pero ahora, disfrutemos de este poema y de las maravillosas imágenes de Praga.


martes, 17 de mayo de 2011

Ciudad



Hoy he vuelto a encontrarme en ti, como quien vuelve a casa después de la batalla.

Tus calles no me resultan extrañas, ni los pasillos de la facultad, ni esta casa centenaria. El crujir de las maderas en el silencio de la noche, las conversaciones en otros idiomas...

Ni siquiera tus gentes que corren. Vienen y van. Me gusta mirarles a la cara. ¿Por qué no sonríen? Intento encontrar una explicación a sus caras de desesperanza, y pienso en tu historia. Es fácil reconocer tantas cosas. A pesar de todo me resultan familiares, en el fondo todos buscamos lo mismo.

En el Jardin de Luxemburgo, mientras escribo, un señor lleva dos horas observándome. Está sentado frente a mí, al otro lado del estanque. Las hojas verlenianas corren, comienza a hacer fresco; mañana habrá eclipse total.

Podría ser Flaubert, o Verlaine. Se acerca, susurra: “Vous êtes très belle, madmoiselle” y se aleja. Como las hojas secas, como las hojas muertas.

Me pierdo sin miedo en tus distritos, buscando recovecos que no aparezcan en los libros. ¿Qué historias esconden estos muros?

Te contemplo fascinada. Habitas en mí.

A este acordeón siempre de fondo, le arranco sus mejores notas para cantarle al arquitecto de tus nubes, los mejores edificios que te engalanan.

© P. Vidal. (Texto).

sábado, 7 de mayo de 2011

A mis soledades voy


A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio (...)

Fea pintan la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres, ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos;

ni murmuraron del grande
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién ni pascuas dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

(Lope de Vega)

domingo, 24 de abril de 2011

Un alba de primavera



Me dijo un alba de la primavera:
- Yo florecí en tu corazón sombrío
ha muchos años, caminante viejo
que no cortas las flores del camino.


Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda
el viejo aroma de mis viejos lirios?
¿Perfuman aún mis rosas la alba frente
del hada de tu sueño adamantino?

Respondí a la mañana:
- Sólo tienen cristal los sueños míos.
Yo no conozco el hada de mis sueños;
ni sé si está mi corazón florido.

Pero si aguardas la mañana pura
que ha de romper el vaso cristalino,
quizás el hada te dará tus rosas,
mi corazón tus lirios


(Antonio Machado)

domingo, 10 de abril de 2011

Abril


De nuevo abril, y la esperanza del fruto de la promesa. La vida que irrumpe a borbotones, sin avisar. Sin darte tiempo a terminar los diques.
Y a pesar de todo, la alegría incontenible de saber que no es un robo porque ni un pensamiento, ni una palabra escapa a Tu Mirada.

sábado, 19 de marzo de 2011

La luna más llena

El tamaño de la luna llena varía debido a la órbita ovalada de nuestro satélite. Se trata de una elipse en la que el perigeo se encuentra 50.000 kilómetros más cercano a la tierra que el apogeo. La lunas llenas que se producen cerca del punto del perigeo son un 14% más grandes y un 30% más brillantes que las lunas menores que ocurren en el lado del apogeo.

La luna llena del 19 de marzo se produce a menos de una hora de distancia del perigeo - una casi perfecta coincidencia que ocurre sólo cada 18 años más o menos.

martes, 15 de marzo de 2011

Marzo


Florece marzo con la lluvia.
Me anclas a la vida con la raíz del almendro
mientras sus ramas abrazan el cielo
.



domingo, 6 de marzo de 2011

Octubre en la ventana


Atardece la vega. Nubarrones de bronce
ponen el horizonte romántico. Difusos
encinares, cortijos, llamaradas de chopos.
Una brisa amarilla riza los olivares.

Se me va la mirada hacia el silencio
de oro. Y sin embargo el corazón
me dice que este campo no es mi campo
ni mi cielo este cielo,
que toda esa hermosura no ha nacido
de la sangre de mis antepasados...

Apoyo en la ventana pensativa
mi soledad. Contemplo
las sombras de los montes alargándose.
Son bellos esos pinos,
pero cuando los miro sólo veo
pinos: no hay nada de mi vida en ellos,
no está bajo sus copas mi infancia cristalina
jugando a federales con los primos.

Se va la tarde y yo me voy con ella
hacia la lluvia lenta de mi patria.

(Miguel d'Ors. Curso superior de ignorancia)