¿Sabes que el cielo será disfrutar permanentemente de lo que más te gusta? Ya tengo el repertorio de mi la banda sonora. Por ejemplo:
martes, 6 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Melancholia

Nada nuevo tengo que decir sobre el "universo von Trier": visceral, nihilista, frívolo, extremo... Pero creo que nunca se ha reflejado con tanta belleza lo terrible e infernal del trastorno depresivo. Tampoco me lo imagino con otra banda sonora distinta a Wagner.
Y loable resulta el papel de Claire, la única capaz de luchar por levantar a su hermana con paciencia infinita. Sólo quien lo ha vivido se reconoce en esa lucha a contrapelo , a fuerza de fuerza, si saber si dará frutos.
Entre tanto egoísmo, desdén, banalidad, se abre paso la generosidad.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Cuando tú me elegiste

Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: “tú”
a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodar, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
Pedro Salinas
sábado, 5 de noviembre de 2011
Paris sera toujours Paris

Perderse por las calles de París era estrictamente necesario. Demasiado duro había sido el invierno como para desaparecer dando explicaciones.
Nadie habría entendido que eligiese París para encontrarse consigo misma. Pero era en el silencio vespertino de las calles menos transitadas del Barrio Latino donde ponía en orden sus pensamientos. O bien temprano, de mañana, cuando sólo el rumor del agua que fluía de las alcantarillas parecía interrumpir su calma. Y eso, sólo porque había que esquivar las corrientes de agua al cruzar las calles.
Podía pasarse horas en el Campo de Marte, sólo para registrar en su memoria como iba cambiando la tonalidad del cielo según avanzaba la tarde. Pero es que, ¿no era acaso el recuerdo de retazos de cielo del todo el mundo lo que componía su felicidad?
domingo, 30 de octubre de 2011
sábado, 22 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
Breakfast at Tiffany's
Han pasado 50 años de la mítica Desayuno con diamantes. ¿Cuántos habremos disfrutado de esta película a lo largo y ancho del planeta?
No podía dejar pasar esta fecha sin recordarla disfrutando de estos vídeos y de los carteles editados en su momento e distintos países.
Junto a la encantadora Audrey Hepburn, lo mejor, sin duda, la anda sonora de Henry Mancini.
sábado, 1 de octubre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
El otoño recorre las islas

A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.
A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa
evitando el estallido de ciertos rincones.
En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.
Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde.
José Carlos Becerra.
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.
A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa
evitando el estallido de ciertos rincones.
En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.
Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde.
José Carlos Becerra.
martes, 13 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
martes, 9 de agosto de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
sábado, 23 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Balada del que nunca fue a Granada

¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.
(Rafael Alberti)
domingo, 10 de julio de 2011
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