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sábado, 6 de agosto de 2016

El mar lejano



La fuente aleja su cantata.
Despiertan todos los caminos...
Mar de la aurora, mar de plata,
¡qué limpio estás entre los pinos!

Viento del Sur, ¿vienes sonoro
de soles? Ciegan los caminos...
Mar de la siesta, mar de oro,
¡qué alegre estás sobre los pinos!

Dice el verdón no sé qué cosa... 
Mi alma se va por los caminos... 
Mar de la tarde, mar de rosa, 
¡qué dulce estás entre los pinos!

Juan Ramón Jiménez
 


miércoles, 18 de mayo de 2016

Poeta



Cuando cojo este libro,
súbitamente se me pone limpio
el corazón, lo mismo
que un pomo cristalino.

-Me da luz en mi espíritu,
luz pasada por mirtos vespertinos,
sin ver yo sol alguno...

¡Qué rico me lo siento! Como un niño
que no ha gastado nada de su vivo
tesoro, y aun lo espera todo de sus lirios
-la muerte es siempre para los vecinos-,
todo lo que es sol: gloria, 
aurora, amor, domingo.

Juan Ramón Jiménez

jueves, 11 de diciembre de 2014

Esperanza


¡Esperar! ¡Esperar! Mientras, el cielo
cuelga nubes de oro a las lluviosas;
las espigas suceden a las rosas;
las hojas secas a la espiga; el yelo

sepulta la hoja seca; en largo duelo,
despide el ruiseñor las amorosas
noches; y las volubles mariposas
doblan en el caliente sol su vuelo.


Ahora, a la candela campesina,
la lenta cuna de mis sueños mecen
los vientos del octubre colorado...

La carne se me torna más divina, 
viejas, las ilusiones, encanecen, 
y lo que espero ¡ay! es mi pasado.

Juan Ramón Jiménez

jueves, 27 de noviembre de 2014

Nostalgia



Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura, 
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza, 
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura, 
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

Juan Ramón Jiménez


lunes, 26 de agosto de 2013

Jardín

Thomas Edwin Mostyn: El jardín encantado, 1914
Llueven estrellas de agua
sobre el jardín amarillo;
las hojas tiemblan la luz
de las lunas de estos siglos.

El cielo azul está negro
de tristezas y de fríos,
las flores son de otros árboles,
los pájaros de otros nidos.

Claude Monet: Jardín de Giverny, 1900
Habrá, bajo un cielo claro,
un mágico paraíso
con flores rosas, con dulces
ruiseñores cristalinos...

La luna rosa está sola
naciendo en un abanico,
entre unos sauces de ensueño,
sobre el remanso de un río.

Pierre-Auguste Renoir
Éstos son árboles yertos,
éstos son nidos vacíos...
¡Nocturnos de primavera!,
¡fuentes, rosas, lunas, lirios!

... El oro triste y con lágrimas,
cuando el agua se ha dormido,
tiembla al paso de la brisa
con un temblor diamantino.

Émile Nolde: Jardín de flores, 1908
 -Las dulces sienes con agua
saben de romanticismos;
un tono de corazones
melancólicos y místicos-.

Entonces el agua cae
sobre los ojos marchitos
y da sueño a las tristezas
y es amor y quita el frío...

Gustav Klimt, (1862-1918): Jardín, 1907

Y hasta hace soñar con un
ruiseñor doliente y lírico,
que canta sobre la luna,
en el remanso de un río...

(Juan Ramón Jiménez
Jardines místicos, poema XXX)

domingo, 24 de marzo de 2013

Madre

Emile Munier: Tierno abrazo, (detalle), 1887

Te digo, al llegar, madre 
que tú eres como el mar; 
que aunque las olas 
de tus años se cambien y te muden, 
siempre es igual tu sitio 
al paso de mi alma. 
No es preciso medida 
ni cálculo para el señalamiento 
de ese cielo total; 
el color, hora única, 
la luz de tu poniente, 
te sitúan, ¡oh madre!, entre las olas, 
conocida y eterna en su mudanza. 

Juan Ramón Jiménez

sábado, 2 de febrero de 2013

Mar lejano

Jonas Lie, (1880–1940): Zafiros y amatistas

La fuente trueca su cantata.
Se mueven todos los caminos...
¡Mar de la aurora, mar de plata,
qué nuevo estás entre los pinos!
   Viento del sur ¿vienes sonoro
de granas? Ciegan los caminos...
¡Mar de la siesta, mar de oro,
qué loco estás sobre los pinos!
   Dice el verdón no sé qué cosa.
Mi alma se va por los caminos...
¡Mar de la tarde, mar de rosa,
qué dulce estás bajo los pinos!

(Juan Ramón Jiménez, Baladas de primavera)

Jonas Lie, (1880–1940): Luz ámbar

domingo, 23 de diciembre de 2012

Jesús, el dulce, viene

Frederick Goodall, (1822 - 1904): Él ya sabía que es Hijo del Padre

Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!

Juan Ramón Jiménez

sábado, 22 de diciembre de 2012

El poeta a caballo

Anton Mauve: Carrera en la nieve.

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
Y el corazón se le pierde...

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Se esté la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Juan Ramón Jiménez

miércoles, 10 de octubre de 2012

La noche

Emma Sandys: Dulces sueños, 1876

El dormir es como un puente 
que va del hoy al mañana. 
Por debajo, como un sueño, 
pasa el agua, pasa el alma.

(Juan Ramón Jiménez)

jueves, 12 de abril de 2012

Poeta

Bouguereau. La niña del libro.

Cuando cojo este libro,
súbitamente se me pone limpio
el corazón, lo mismo
que un pomo cristalino.

-Me da luz en mi espíritu,
luz pasada por mirtos vespertinos,
sin ver yo sol alguno...

¡Qué rico me lo siento! Como un niño
que no ha gastado nada de su vivo
tesoro, y aun lo espera todo de sus lirios
-la muerte es siempre para los vecinos-,
todo lo que es sol: gloria,
aurora, amor, domingo.

(Juan Ramón Jiménez)